el café de las cuatro..

miércoles, 13 de octubre de 2010

"Coffee" Imagen de Ironicna

A esta hora
casi siempre, mi amor,
recojo tus besos
en el café de las 4.

Una barca de sueños
y un bostezo en los labios,
crisálida que ovilla
en tus brazos
flores blancas de azahar.

A esta hora
casi siempre, mi vida,
la rutina es carrousel
removiendo el calendario,
porque llegan tus caricias
y me adentro en un letargo

y soy palabra

y estrofa

y soy verso

y poesía

retazo de un poema inacabado
sin principio ni fin.

19 pensamientos..:

Rodrigo Malaventura dijo...

Así es, mi Señora,... Vuestra Merced lo ha dicho,... palabra, estrofa, verso y poesía (aunque, prácticamente, es lo mismo que mi Señor "Noray" os había escrito),... esto es cuanto aquí leo,... que más se puede pedir.

Gestos sin principio ni final variados.

Tomás Mielke dijo...

quem no se acabe nunca ese poema tan hermoso y dulce como una nube de algodón

un abrazo

Un Juan cualquiera dijo...

Pufff... leyendo esto se me quitan las ganas de escribir... nunca seré capaz de hacer algo así...

Precioso de verdad

Ladrón de Guevara dijo...

Se te extraña, porque no terminas de volver y tus versos se sienten inconclusos.

Supongo que serán estos tiempos que no soplan en ninguna dirección, o en todas.

merce dijo...

Suave, sutíl y hermoso café de palabras, versos y sentires.

Un abrazo Sin alas

María dijo...

Como me gusta leerte, y cuánto tiempo que no escribías Myr, es un placer estar entre tus alas y entre tus letras.

Un beso.

Carlos dijo...

El amor nos hace ser tantas cosas, entre el desayuno y el café de las cuatro. (luego serán merienda y cena)

Un beso.

TORO SALVAJE dijo...

Una poesía dentro de otra.
Me gustó.

Besos.

Raffaello dijo...

Preciosísima 'My': a mi también me encanta visitar con frecuencia tu 'blog', y encontrar cada vez en él, recrearme en él, 'sentir' en él, tu sensibilidad, tu grandeza de espíritu, tu poesía... ¡Que nunca pierdas todos estos valores, chiquilla!...¿Sabes, 'My'?,¡eres como una Princesa que a todos nos enamora!

Juan Escribano Valero dijo...

Hola Mirian: Preciosos tus versos como siempre.
El pasado martes sali del hospital y todavia estoy malito y muy vigilado por mi enfermera jefe asi que te envio en fuerte abrazo y mis recuerdos a tus padres y hemana

La sonrisa de Hiperión dijo...

Estupendo post, siempre un placer volver a tu espacio.

Pasa un buen fin de semana.

Saludos y un abrazo.

Dhanaev dijo...

Te sigo... irremediablemente... incondicionalmente...
Besoos

Juan Escribano Valero dijo...

Hola Mirian: Como ya estoy en franca mejoría mi enfermera jefe me deja tiempo para hacer visitas, así que aquí me tienes para darte un abrazo

LA NOVIA dijo...

Estaba de paso y me he encontrado con tan bello poema...

Un verdadero placer haberte encontrado...

Pasaré seguido por aquí entonces!!!!

Abrazo Guapa, y estás invitada si quieres pasar... :)

Mario dijo...

Me siguen maravillando tus letras y las fotos que las acompañan. Es una pena, lo sé, y me pierdo mucho, como he dicho en otro blog, viniendo tan de cuando en cuando, a tu, vuestra casa de palabras...

Pero bueno, supongo que en parte, un poco casi en parte, se trata de un intercambio... así que...

Felicidades por ese café de las cuatro. Mañana, lo prometo, a esa hora tomaré uno mientras leo, o mientras escribo, o mientras nada. Pero lo tomaré...

Felicidades

Mario

Rodolfo Serrano dijo...

Vuelvo por aquí y vuelvo a releerte. No acabes ese poema.

ana dijo...

una maravilla de poema como este, sólo puede escribirlo una persona enamorada.

feliz año

José A. Socorro - Noray dijo...



Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.

Amor de tarde, Mario Benedetti

© José A. Socorro-Noray dijo...

A esta hora, a cualquier hora,
el poema continúa sin acabar.

 
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